Dos semanas después de haberse iniciado el enfrentamiento entre bandas que derivó en una cacería policial para dar con “Wilexis”, en el barrio José Félix Ribas, de Petare, se estableció una especie de toque de queda durante el cual hasta los servicios públicos han sido duramente regulados. Muchos vecinos creen que esa medida es un castigo por no entregar la cabeza del delincuente más buscado del país.
Uno por uno los vecinos fueron asomándose a las ventanas con pañuelos y telas blancas que ondearon sin parar mientras un pastor evangélico gritaba: “Petare es más que malandros, es más que tiros y sangre”. Desde cada platabanda, ventanas de ladrillo rojo o ranchitos de zinc, en el cerro se podía ver un punto blanco este jueves, 14 de mayo.
Que no solamente salga que las bandas, que mataron a alguien… No, no, no. Que la gente sepa también que aquí hay gente buena, que adora a Dios. Gente que a través de su esfuerzo sale adelante.

